Árbore da veira

A Árbore da veira fuimos en una ocasión muy especial.

Una ocasión donde cada día es más difícil pero cada vez es más emocionante, más interesante y más gratificante. Una ocasión donde juntarnos los tres es de las cosas más bonitas que me pueden pasar. Y así fue. Fueron pocos días pero cargados de emociones donde los recuerdos y los planes surgen de la nada y se guardan en el fondo de la memoria para que nunca se puedan borrar.

Esta visita fue en marzo de este año. Javier y yo empezamos desde Madrid y nos reencontrábamos con Carlos (nuestro hermano) en A Coruña. El viaje empezó mejor que bien. Música a todo trapo y ganas, muchas, muchas ganas. Ganas de cantar, de bailar, de hablar… pero sobretodo ganas de comernos el bocata que nos había hecho mama Pili de tortilla francesa antes de salir de casa. Bocata de tortilla francesa!! Aun recuerdo el olor del pan empapado con el jugo del huevo en el coche. Que levante la mano quien no haya comido alguna vez un bocata de estos de pequeño con el calorcito fresco de las tardes de verano, con tus primos o tus amigos, con el olor a piscina y hierba mojada de los aspersores, con los “tu la ligas” o las mini bicicletas que parecían gigantes. Pues sí, con un bocata de tortilla francesa empezó todo. Aún quedaba mucho viaje. Fue el primero que hacíamos los tres juntos, y que sean muchos más por favor.

El día que fuimos a este restaurante fue una sorpresa para mi, una invitación de las buenas. De las que no te esperas y de las que no te olvidas.

Creo que sigo en una nube al recordar ese día, todo era bonito y todo era rico.

El lugar al entrar fue súper agradable con unas mesitas bajas y estanterías con libros y alguna que otra escultura. Nuestra mesa era redonda estaba al fondo y era de madera clarita. Me encantan las mesas redondas para comer. Y amplias! Y si puede ser sin mucho perifollo de decoración, mejor. En este caso nos acompañaba un rinoceronte. Bueno, El Rinoceronte.

Nosotros éramos tres (y el rinoceronte) para una mesa redonda de cuatro. ¡Qué maravilla! A medida que van llegando los platos (y el vino) la emoción subía los sabores crecían y los calores también.

Recuerdo los snacks del principio del menú como algo súper rico. Los siguieron platos como “La cereza que cayó del árbol” (Mousse de foie con gelatina de cereza), cococha de merluza en salsa de tsuyu (concentrado de caldo dashi, mirin y salsa de soja), zamburiña con puré de coliflor, caviar y trufa, navaja con pilpil de merluza y pimiento de padrón, oreja de cerdo glaseada con lentejas (qué espectáculo), salmonete en tempura con guisantes a la gallega y finalizamos con los postres. Ya os dijimos que este blog no es para hacer críticas, al revés, lo usamos para trasmitir nuestras experiencias y si algo no nos ha hecho vivir una buena experiencia no hablaremos de ello, pero yo, Marta Cocheteux, me declaro mega fan de los postres. No es que me ponga hasta las cejas de dulce en mi día a día (ojalá) pero cuando salgo a comer me encanta pedir y en este caso me supieron a poco salvando los petit fours que estaban riquísimos.

 

De resto, os lo dejo a vuestra imaginación.

Que aproveche, y como por aquí… On egin!

Información del restaurante Árbore da veira

Árbore da veira
Dirección: Rúa San Andrés, 109, 15003 A Coruña

Teléfono: 981 07 89 14

 

M.

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